“Elecciones limpias y en paz”

Son las 11:30 de la mañana del  1 de julio y estoy haciendo fila para votar en una casilla especial que está en una central de autobuses de Montemorelos. Adelante de mí,  hay aproximadamente unas 150 personas. No sé si son muchas o pocas pero se tardan demasiado en pasar.

3 horas  transcurren y finalmente estoy a 15 personas de darle mi voto al candidato que me pareció la mejor opción. En eso, una persona del IFE deja pasar a una señora  para que vote, lo que provoca  gritos y mentadas de los que estábamos a pasos de entrar a la casilla.

El del IFE muy educado se acerca al señor inconforme y le dice, “lo que pasa es que es discapacitada”, a lo cual le responde el señor, “¿y nosotros como estamos seguros de eso, si no se le notaba?  Además dejo pasar más gente”. Discutieron unos minutos y el del IFE regresa a su puesto.

Cuando llego a la casilla me encuentro con  el mismo señor del IFE que había dejado pasar a la persona discapacitada (que por cierto, estaba operada, no discapacitada) con una laptop  buscando a los votantes en el sistema. ¡Se tarda demasiado!

 A lado de este señor estaba un chico, calculo que de unos 25 años a lo mucho, muy relajado entregando las boletas a los votantes. Me pregunto, ¿Por qué no le dan a este chico la laptop para que busque en el sistema? Es muy lento el del IFE y se trata de agilizar el proceso para que todos podamos votar. Veo que todavía quedan boletas, pregunto cuantas son aproximadamente y el chico me dice que unas 500. Es una casilla foránea por lo tanto el número de actas es de 750, no más.

Había gente formada desde las 8:00, yo llegue a las 11:00 y avancé 30 metros en 3 horas. Salí de la casilla a las 2:00 aproximadamente. Volteo a ver la fila y veo que aun hay muchas personas, en su mayoría jóvenes estudiantes de la Universidad Carlota. Pienso que ojala todos puedan votar.

Regreso a mi casa, veo twitter y me encuentro con que mucha gente esta denunciando anomalías en los procesos de votación. Son personas de todo tipo: jóvenes, señores, señoras, panistas, AMLOistas, etcétera. Varios se quejan de un mensaje de texto que les llegó del Partido Verde Ecologista, y se preguntan si eso está dentro de la legalidad y no influye en la veda electoral. Por cierto, ese mismo mensaje de texto fue el que me despertó por la mañana para ir a votar.

Empiezo a ver tuits un poco más pesados como robos de urnas, compra de Representantes de Casilla para que cambien votos a favor del PRI, personas que visten a pandilleros de policías, un amigo me manda un mensaje diciendo que está  escuchando atrás de su casa a gente hablando con otras personas en lo que se conoce como un voto carrusel (a fin de cuentas compra de votos), y lo peor, el asesinato de un coordinador de MORENA en Juárez Nuevo León y  la desaparición de varios jóvenes observadores integrantes de Yosoy132.

Pasan las horas y sigo haciendo las cosas típicas de un domingo. Comer, ordenar mi cuarto, platicar con mis hermanas, y ver películas.

Me preocupa que mi mamá, siendo Representante General de 4 casillas, estuviera bien. Con todo lo que estaba viendo en las redes sociales y considerando que  Montemorelos es un ranchito, me imagine que podrían pasar cosas como las que pasaban en otros Estados de la República. Le marco al celular y hasta el momento todo está bien.

Sintonizo la cobertura de las elecciones en CNN y me doy cuenta que las cosas “van muy bien”. A las 8:00 ya tienen un aproximado del conteo general pero en un pequeño porcentaje, menos del 20% de las casillas han mandado su conteo.

Veo en mi twitter que las cosas se ponen peor. Siguen golpeando a jóvenes observadores que toman fotografías de alguna anomalía o situación extraña.  A algunos se los llevan del lugar sin saber a dónde. Veo fotografías de sabanas con el conteo final de diversas casillas. Balaceras en el Estado de México. Robo de boletas. Proselitismo del PRI en veda electoral. Detenciones a denunciantes de anomalías. Gente que ya no dejaron votar porque ya no tenían boletas, pero se toman fotografías donde consta que si hay. En fin, cosas que a mi gusto no tienen nada que ver con la paz y con ser justo y limpio.

Veo en CNN que está hablando Pedro Joaquín Codwell, presidente del Partido Revolución Institucional, está diciendo “las elecciones se están dando en un ambiente limpio y de paz”, volteo a mi twitter y veo que en realidad…no. Empiezo a sentir como si alguien me estuviera violando y a la vez me dijera “todo está bien, no pasa nada”. Me siento como si estuviera viviendo una película surrealista, como si fuera un sueño en el que no sabes si lo que ves es verdad o mentira.

Regresa mi mama de su larga jornada como RG, cansada y decepcionada de la forma en la que se llevaron las elecciones. Aquí ya no estoy viendo el twitter, es mi madre la que me lo cuenta todo. Con ojos llorosos me dice que se siente triste por la maldad de la gente, siente impotencia y no puede hacer nada.

En la TV dicen, “Las elecciones fueron exitosas y fue un gran triunfo para EPN”. En las redes sociales dicen “balaceras, compra de votos, robo y quema de urnas, boletas duplicadas, jóvenes golpeados por querer mostrar los hechos, desaparecidos, asesinatos…”

En otros países ya se habla de fraude y dictadura. En México, se festeja que ganó un candidato que aparentemente nadie quería… ni quiere.

 Felicidades México, por tus “Elecciones limpias y en paz”

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